Supervivientes

 

Valoración particular no publicada

 

Agus Perez

 

Compañía La que tú me haces. Lugar: Donostiako Tabakalera (Kutxa Kultur Kluba). Fecha: 8 de marzo del 2018.

 

Araceli y Alejandro son supervivientes. Seguramente, supervivientes de una vida de trabajo que no les deparó más que lo justo para poder vivir en la vejez, de una vida entregada a unos posibles hijos/as que hoy se ha convertido en una vida de soledad.

            Sin que sepamos por qué, su entorno se nos hace conocido: el papel pintado a flores, las camas esquemáticas con colchas floreadas a juego con las paredes, ese mobiliario tan superviviente como ellos mismos, prendas de vestir que hablan por sí solas de la idiosincrasia de los protagonistas… Este diseño de escenografía y vestuario resulta acertado por dos motivos: por un lado, encuadra perfectamente la situación social y mental de la pareja y, por otro, juega a favor de la dramaturgia, sencilla pero eficaz, como el propio decorado.

            Porque, en realidad, no hemos venido aquí a presenciar acciones escénicas grandilocuentes. Ni es ésa la intención de la obra, ni Araceli y Alejandro están ya para muchos trotes. Su vida actual consiste en pasar los días que les quedan enfrascados en su pequeñas rutinas cotidianas y en preocupaciones que hoy nos pueden parecer fútiles, pero que para ambos son lo más importante del mundo. Precisamente una de las virtudes del montaje consiste en acercar al público al corazón de estos dos personajes que, en sí, no tienen nada especial que decir, pero que tal vez por esa misma simplicidad nos muestran aspectos esenciales del alma humana: la necesidad de compañía, la dificultad de convivir en el día a día, esas pequeñas ilusiones que nos mantienen vivos, la esperanza secreta de algún proyecto que les devuelva a la vida…

            Bajo la dirección de Josune Gorostegui –el trabajo de creación ha sido colectivo–, la pareja escénica formada por Iñaki Moral y Marijo Landaburu pone en marcha con eficacia esa rueda sin salida en la que se encuentran sus respectivos personajes. Los diálogos, de notable ingenio y en más de una ocasión muy ocurrentes, mantienen despierto el interés del público, son pertinentes en todo momento y conducen a buen puerto el suave desarrollo argumental. Sin duda alguna, este montaje de la compañía La que tú me haces resulta pequeño sólo por sus dimensiones, pero no por su alcance ni por su más que correcta realización.